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domingo, 22 de marzo de 2009

Los museos olvidados de la ciudad: Los museos no tan ocultos y no tan vistos.

Me parece que en cuestión de museos olvidados, estamos viéndonos cortos por la gama que podemos abarcar. Tan sólo esta ciudad cuenta con tantos museos que se sitúa en el segundo lugar en cantidad de los mismos, superándonos únicamente la ciudad de París. Pero, seamos realistas. Yo aquí mencionaré un verdadero museo que ha sido olvidado, salvo algunas partes muy bien ubicadas. Me refiero, por supuesto, a la Ciudad de México. La arquitectura de la Ciudad de México es única en el mundo, y ha dado lugar a una gama de posibilidades que en el extranjero se ven extraordinarias y aquí pasan desapercibidas ante nuestros ojos. Para empezar, una de las maravillas mejor construidas y a la cual se le empezó a hacer caso hasta 2007 con la entrada a la UNESCO como patrimonio de la humanidad: Ciudad Universitaria.
Ciudad Universitaria fue creada a partir de arquitectura puramente nacional. Fue diseñada en principio por los arquitectos Teodoro González de León, Enrique Molinar y Armando Franco. Posteriormente, los arquitectos Mario Paní (Ciudad Satélite y Conservatorio Nacional de Música) y Enrique del Moral (Mercado de la Merced) se encargaron de la realización del proyecto. Con la colaboración de Carlos Lazo (original SCOP) realizaron una obra totalmente vanguardista, en la cual los estudiantes se comunican entre sí por un gran jardín interno; donde se encuentran murales realizados por Siqueiros (Polyforum); custodiados por la magnífica biblioteca central en la cual Carlos Lazo hizo notar su característica arquitectura tan colorida. ¿Cuántas veces no han pasado por ahí sin apreciar su belleza?
También están las torres de satélite (Mathías Goeritz y Luis Barragán), que en un principio fueron una idea maravillosa, ya que se captaba la esencia de un arte que se fundía con el ambiente, creando una sincronía que con el paso del tiempo se ha ido perdiendo dentro de la inmensidad de la ciudad.
También tenemos el maravilloso Polyforum, que fue pintado totalmente por Siqueiros (que curiosamente tenía un pique terrible con Leon Trotsky, que curiosamente también tiene un museo en esta ciudad).
Y las ideas siguen: la arquitectura de los multifamiliares de Tlatelolco, la realización de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, etc.
El desarrollo del arte en México y sus museos no pueden abordarse sin hablar de arquitectura, y sin hablar de que nos olvidamos de lo evidente. Si no logramos apreciar la belleza de lo obvio, será difícil encontrar lo hermoso de lo escondido.
Díganme ¿Quién de ustedes se ha parado a observar la Torre de Rectoría y la Biblioteca Central? ¿Quién se ha preguntado en qué estaban pensando mientras realizaban las torres de Satélite? ¿Cuándo se han dado un tiempo para detener su rutina diaria y darse una vuelta para ver las obras arquitectónicas que se han convertido en patrimonio cultural de la humanidad?
Les puedo asegurar que en medio del tráfico, el bullicio y los largos trayectos que realizan en esta ciudad, pueden darse un momento para contemplar la fabulosa arquitectura mexicana. Olvidada y tan obvia que podría ser una caricatura ante nuestros ojos.
¿Para qué ir a París, si ni siquiera terminamos de conocer lo nuestro?
Algunos sitios de interés arquitectónico:
Ciudad Universitaria: Coyoacán, México. Ubicada a los lados de Av. Insurgentes Sur. Se puede llegar desde el sur/norte por el periférico y desde el centro por Av. Universidad.
Edificio de la SCOP: ubicado en Xola y Eje Central en colonia Narvarte.
Polyforum: a un lado del Hotel de México, en Insurgentes.
Torres de Satélite: ubicadas sobre Periférico Norte en Ciudad Satélite.
También pueden buscar información acerca de los arquitectos aquí mencionados y ver algunas otras obras que ellos han realizado.

Los museos olvidados de la ciudad.

Doy gracias porque vivo en un país lleno de gente con cultura; por lo cual, puedo disfrutar del la cornucopia de lugares y eventos en los cuales puedo recrearme y cultivarme. Sé que suena sin sentido y algo rebuscado, pero ¿quién considera a México un país con cultura? Y aunque suene irónico, somos un país con una industria de piratería de libros (lo cual, quiero suponer, indica que es un negocio redituable), con una de las mejores universidades de Latinoamérica y de muchos otros países, y contamos con la segunda ciudad con más museos en el mundo (sólo superado por la ciudad cosmopolita de París).

Soy consciente que la cantidad no es garantía de calidad. Podemos encontrar exposiciones sobredifundidas pero con una muy dudosa calidad (pongamos de ejemplo las exposiciones del Soumaya) y sobreabarrotadas (como las exposiciones temporales en el Museo Nacional de Antropología e Historia). Pero, ¿qué hay de aquellos otros museos que no son del grupo a los cuales los maestros de secundaria y primaria nos mandaron o que no son de los que vemos anunciados en transportes públicos?

La variedad me asombra. Museos de caricaturas donde los moneros tienen un espacio para realizar su arte sin los límites (políticos y personales) que revistas, periódicos y demás medios les imponen, museos de arte contemporáneo, donde pintoras del calibre de Remedios Varo nos deleitan con sus obras, museos donde el tiempo no pasa, donde se nos muestra la forma de vida de tiempos casi olvidados, con sus costumbres y sus creencias, museos donde la tecnología es utilizada para enseñarnos cómo el mundo se mueve y que nos asombran con los límites a los cuales el hombre ha llegado, museos que nos muestran los horrores de la ciudad en la que vivimos sin pedirle nada a las historias ficticias de la pantalla grande.

Pero, como en todo, se requiere de un conocimiento previo para disfrutar de la calidad de las exposiciones. No hay que dejar que nos vendan gato por liebre. El ver que la gente se aglutina por anuncios que hablan de maravillas llenas de colores ha llevado a la degeneración, y hoy podemos ver exposiciones con obras sin calidad y sin contenido. Hay que ser críticos y alejarnos de las luces cegadoras y las palabras vacías.

Tomen un día y vayan a esos museos a los que sólo fueron cuando un profesor los mandó, pero ahora vayan con las ganas de conocer algo nuevo, de ver algo diferente; no porque alguien los obligue a ello, sino por el gusto propio de hacerlo; la ubicación de éstos es muy fácil de encontrar, en internet hay una amplia lista de museos y en el Centro pueden preguntar en los puestos de información a turistas, donde con mucho gusto, les proporcionan la información y mapas de la ubicación de éstos.

No tenemos un museo más grande que las mismas calles de la ciudad, donde encontramos la historia de cientos de años de vida; arquitectura de tres épocas muy marcadas. Aquí podemos apreciar desde pirámides de piedra que parecen eternas, siendo siempre cuidadas por dioses antiguos; la arquitectura del colonialismo que quiso desaparecer una cultura entera, con edificios cuidados por un Dios que todo lo ve, hasta la arquitectura de una cultura que ha absorbido costumbres de tantas culturas que es difícil definir un origen común. Encontramos calles con leyendas vivas en su pavimento y en sus aceras; que se cuentan y se mezclan en el tiempo como aquel juego de la niñez; paredes pintadas de historia, leyendas, cuentos y realidades; un desfile sinfín de moda, gastronomía, danza y demás artes.

Simplemente hay que detenerse un instante y observar. Porque mirar no basta para encontrar.



Museo de las Intervenciones.